Mil veces lector

Queremos agradecerles a todos los 108 comentarios que se han generado por nuestra causa. Y en especial a quien ha posibilitado esta cruzada en la búsqueda de la fama...sí... Él, nuestro Gran Hermano, siempre vigilante de "su casa".
Y es paradójico que tras años de experiencia, varios amores y el exhaustivo estudio de la filosofía (quizás un poco menos que la publicidad eso sí, pues en ese mundo, es donde nos demuestra mejor sus dotes) hoy nos eche de "su casa".
Sentir que estos espacios virtuales son la casa de tal o cual parece una metáfora bastante pobre y mal ajustada, pues nadie en su sano juicio expone su vida al interior de la casa como en el blog, nadie permite que cualquiera opine de lo que hace o dice en su casa y por último si el blog es para mostrarse...eso sería una falta de pudor inaceptable en cualquier casa de ilustre vecino. De hecho que alguien exponga a sus seres queridos en un blog ya nos parece en el límte de lo decoroso, en pos de buscar un minuto de fama. En resumen el blog es otra cosa y no esta fantasía de creer que es un mundo maravilloso donde se crea una república virtual o una "casa".
Pero los caminos de los "Maestros" son misteriosos y escriben en renglones torcidos...también alambicados, simplones y predecibles, pero muchas veces torcidos a ojos de quienes no escribimos desde el corazón sino más bien del sistema nervioso central y sus efectores.
Yo a veces los veo como Saibaba, realizando pequeños trucos de nigromante que para los legos resultan efectistas, materializando de la nada frases clichés y lugares comunes con destreza:
"Siempre me ha intrigado el otro lado, el lado B. Recuerdo a Demian, ese tremendo libro de Hesse, leído mil veces, en el que Emil Sinclair, habla del "mundo de la luz" y el "mundo de la oscuridad"
Y, obvio, el neófito queda impresionado porque piensa que de verdad ha leído el libro mil veces, puesto que si se refiere a que otros, en el mundo, han leído entre todos mil veces el libro, la cifra se queda miserablemente corta, como casi todos sus pensamientos, ya que de seguro ha sido leído millones de veces. Por tanto la frase es un engaño para el que sabe poco, para el grueso de sus seguidores.
"...la echo de menos, pero sólo cuando respiro" Probablemente en el universo de Bécquer en medio de un contexto decimonónico tal vez esto resulte, pero en este siglo ya no. Hoy es sólo cursilería y ridiculez que haría reír al mismísimo Gustavo Adolfo.
Y entonces uno empieza a cuestionarse la calidad de algunos Laberintos. (llenos siempre de clepsidras y fiorituras más propias de Farinelli, que de un texto desde el corazón)
El mundo sigue ahí, es cierto, como el de Osho recibiendo regalos: vehículos y mensajes melosos de sus seguidores. Molesto frente a la diferencia de pensamiento, frente al ingenio que lo supera e incapaz de responder. Como le dijera, Zapakni Aibicnara, al genio de los palíndromes eso de "sé verla al revés" no resultó, porque no pudo ver nada.

Al fin entonces no hay mucho donde sentarse a leer en esta casa, y del cafecito nada, porque la hospitalidad termina con la discrepancia. No habrá mucho de que conversar, pues si ha leído mil veces Demian y no le bastó con una dos o tres como a los normales, entonces no tendrá tiempo para leer otras cosas y vivirá enfrascado en escribirnos textos que parecen interesantes, pero sin trasfondo. Como un saltimbanqui que entretiene a un público con piruetas y maromas.
Resumiendo, en el fondo, como me dijo alguien del grupo; no es nuestra culpa, sino de él por escribir textos tan ridiculizables.