EN FAMILIA, ¿DÓNDE QUEDÓ LA ROVE? y algunas recomendaciones.

Admirado maestro, venerable filósofo, que gran lección nos deja en su blog. Amar a la familia, a los más próximos como paso inicial para amar al mundo, es digna del más conservador catecismo de Benedicto XVI y Monseñor Medina. No en vano si en los principales buscadores de internet se escribe "filósofo del corazón" éstos remiten directamente al venerado maestro.
Desgraciadamente hay imperfecciones hasta en el Nirvana de su vida, gran filósofo cordial y sus discípulos siempre en el afán de mejorar su causa debemos hacérselo notar.
Al ver aquella escena familiar, donde su santidad blogger se vanagloriaba de la cercanía con los suyos, echamos de menos a su pareja, rabí. Y nos preguntamos ¿Dónde estará la Rove ?(así conocida por su apócope de Rovertónica). Su ausencia se mezcla con extraños tratados en ciertos blogs acerca de la infidelidad y nosotros, como sus seguidores, ante semejante situación estamos consternados.
No creemos que sea un buen ejemplo para el Fo y el Re (como tampoco lo fue eso de andar zoofílicamente en 4 patas) ni tampoco para sus pololas que alegremente eran comensales de esta posible última cena. Imagínelas con el temor a que la donjuanesca y misógina actitud nacida de la inseguridad sea hereditaria.
No es posible, Su Santidad Blogger, que se busque la eterna juventud en la rotación continua de pareja. No es permisible, Su Intolerancia, que aquel elíxir, que ahuyenta la decadencia de su cuerpo, sea la inconstancia amorosa.
Más aún, cuando sabemos del "cavernoso" deterioro de sus capacidades en la acción del tejido eréctil, consecuencia funesta del abuso de los cigarrillos del vaquero. No hay que desperdiciar la oportunidad que nos da la vida en la vejez de encontrar compañera en esos años finales de achaques. Peor aún si entre ella y el urólogo han logrado la abstinecia del vicio, la disminución de buena parte de la halitosis y la menor cantidad de secreción bronquial.

Imagine también a esa adolescente que bailó un día en su graduación con el filósofo más grande de todos los tiempos, imagínela de nuevo en esa orfandad de perder a su ídolo de corbata amarilla.
Maestro y también nos preocupa su santa madre quien colegimos, que por vuestra edad, debe ser una centenaria madonna. Que pensará ella que su vástago sexagenario todavía no sienta cabeza y piensa aún en lo de andar en 4 patas.
Y su llamado final, oh Profeta, a apagar los computadores como parte del Sermón de la Montaña y a escuchar. Nosotros al igual que Alí, portador del estandarte de Mahoma, llevamos su mensaje como orden sagrada y con nuestro dedo justiciero estamos apagando cuanto computador encontramos para que haga silencio y así desde nuestro blog iluminemos a esa ingente masa ignorante que aun no conoce la magnificencia de su voz y su mensaje.
Finalmente dos humildes recomendaciones: la primera es que no olvide a aquel mocetón chilote que lo invitó a hospedarse en su casa en el fatídico 11 de septiembre de 1973. Nosotros, al igual que sus seguidores en Harvard, que se preguntaron durante 24 horas para todo el mundo "where is The Papo?" también nos preguntamos por él.
Y algo que linda la superficialidad, pero que creemos útil para convertir más herejes y quizás nuevas compañías femeninas:
¡Por favor cambie su vestimenta! deje la camisa negra a rayas que le conocimos en la bar central y con la que fue investido en Achuv (asociación de chovinistas unidos por vocación), deje de usarla abierta hasta el epigastrio, olvide el polo rayado negro que tiene trillado, deje los ternos a lo zamorano en los 90 (así nos cuesta creer que Armani y Gucci se desviven por usted como nos ha dicho), las camisitas azules de manga larga y corta (en especial las de manga corta que parece chofer de Transantiago) no más chaquetilla de cuerotex y prometanos que nunca más... ¡pero nunca más! usará la corbata y el chaleco amarillo patito que usó con Lawrence Lessig .