Leccion de filosofia del corazon 2

No podemos creerlo. Hemos estado ausentes apenas unas semanas -el trabajo cientifico a veces exige retraimiento- y las escrituras del maestro se desvian hacia los derroteros de la comercialidad. Maestro, publiciar una ipod de Telefonica cuando vos mismo teneis un blog en dicha compañia habla poco y mal de la imparcialidad que se le exige a toda persona que emite opinion publica, o mejor dicho, que pretender erigirse como baluarte, faro de Alejandria o simplemente antorcha que ilumina los oscuros caminos de la ignorancia. No nos referiremos nuevamente a la indigesta pelicula que desvirtua, descontextualiza y devalúa la gesta de Leonidas y la afrenta de Efialtes. Oh, pobres Herodoto y Kavafis, ultrajados por una estética y una falta de rigor histórico tan americanizada, tan similar a los comics de Marvel y tan alejada de la verdadera historia. Una persona que fuma Marlboro, viste chaquetas de cuero, tipo Top gun, conduce coches a lo Miami vice y escribe sobre mil sandeces -es decir es lo contrario a una apologia de Diógenes- es normal que se convierta en un fanático de este film.
Sin embargo, ahi esta el peligro. La humanidad necesita filósofos auténticos, no sofistas que peregrinan por universidades de baja consideracion emulandose proceres docentes, diciendo a los jóvenes como hacer un blog, condicionándoles en la idolatria al narcisismo, en el culto al histrionismo. No, jóvenes de hoy en dia, imito el estilo de Zaratrustra para alejaros de dichos peligros. Huid, si aun estáis a tiempo, de esos sátrapas de la mentira, de esos apóstoles de la necedad, de esos sacerdotes del conocimiento vacuo pues ellos, solo os conducirán al ingenio de la masa.
Universitarios del mundo, jóvenes famélicos de caminos, no os busquéis en las senderas de otros, no los hallaréis en los surcos trazados en la tierra por otros pies, menos aun en los realizados con calzados de marca o en coches tuneados. Dejad esas veredas a los domingueros del saber, a los gurús de la impertinencia y a los pedantes del recurso manido.
No vengáis tampoco aquí a que os mostremos la luz pues deberéis ser vosotros mismos los que os internéis en el bosque, subais las escarpadas cuestas no exploradas antes por el hombre acompañados únicamente por el águila y la serpiente y solo, repito solo, cuando estéis arriba estaréis en condiciones de volver a bajar, por que nunca habreis estado mas cerca del sol y de la luna y será entones cuando podréis volver a la urbe y discernir el bien y el mal.
Así hablaron los pinkies una tarde abril.