Filósofo del corazón vuelve a contestar a sus discípulos.

Ya casi no puedo escribir de tanta emoción.
Tras semanas de abandono, como si de una prueba a la usanza del príncipe Tamino y Papageno se tratase, el maestro regocijado de nuestra fe pese a la ausencia de sus palabras, otra vez se hace presente con textos para nosostros.
Y claro que es sobrecogedor saber que tras esa careta de anciano duro y terco al cual le resbalan supuestamente nuestras humildes letras, en realidad se esconde ese corazón de filósofo que ya no le cabe en su atrófico tórax y con el cariño que se tiene a los niños nos dedica la búsqueda de IPs, los comentarios donde nos nombra y nos da fama.
Y hablando de niño, al igual que Nietzsche en su llamado a ser infantes, el gurú de edulcorada prosa y seborreica calva nos hace creer que inocentemente ha caído en nuestra trampita del juego de palabras de nombres de textos rusos y otros que aún no dice captar. Una forma generosa de mostrarse humano y capaz de cometer errores tales como no tener un mínimo de cultura y conocer algo más que Rayuela. (La verdad que lo de Ruslán y Ludmila no estaba tan difícil en el fondo)

Así que otra vez felices de verlo borrando comentarios, entregado a ponernos pruebas para verificar nuestra fe en esta Jihad que es la Filosofía del Corazón.
Nos congratulamos de estar en puestos destacados en blogalaxia gracias a difundir su mensaje y que gente de muchos países nos visita y sabe de su santa existencia.
No olvidéis impíos que basta con proferir su santo nombre en Google, "El Filósofo del Corazón", para que obtengamos los links a sus celestiales posts.
El alma nos vuelve al cuerpo, somos como los ilustradores de "Me llamo Rojo" de Orhan Pamuk, haciendo una y otra vez el ejercicio santificador de repetir la obra del maestro.
Ya no tenemos temor, una vez el maestro como un niño cae en nuestro juego y nos menciona para gloria de su santa censura.