EL MAESTRO, LOS DÍAS, EL NARCISISMO Y LA SOLEDAD

Sócrates, auténtico genio filosófico y antagonista de los sofistas baratos, nunca habló de sí mismo. Su curiosidad era otra: el engreimiento humano, el narcisismo ególatra, la vanidad hipertrofiada. Así se dedicaba a preguntar a toda clase de gente quien era el auténtico sabio y , de un modo u otro, la ausencia de autocrítica hacía que la gente se señalara así misma como referente a imitar.
Nuestro mahatma se felicita a sí mismo por sus 18538 días. Podía felicitarse por ser el cliente más asiduo de Marlboro, por reiterarse hasta la saciedad, por su conocido ingenio gastronómico (Su mezcla Almaviva + pizza hoy está en los anales de Robert Parker y Ferrán Adriá ), por su inquebrantable forma de crear tendencias con su cazadora de cuero rollo setentero y sus tunning demodé, pero no, se felicita por haber sobrevivido 18358, según él 51 años, según sus biógrafos una década más. En cualquier caso, como bien dice, sus años le pesan. A diferencia de Sócrates no acepta tolerantemente las críticas. El último miembro del clan Pinkerton baneado ha sido "Trompetero de Jericó". Sin embargo, al igual que los enemigos de Sócrates, si pudiera nos daría a beber la cicuta que acalla las conciencias. Lo que más nos conmueve en su onanismo al solicitarse así mismo el abrazo. Nos recuerda el movimiento envolvente que con sus extremidades realizan los Macacos cuando están alegres. Suena a los primeros cantos del deterior cognitivo. La frontalización característica provoca estas pueriles muestras de cariño intrínseco y la necesidad patológica de llamar la atención.
Respecto a la referencia a la llave, en su linea característicamente corintellanesca. Prosa alambicada, edulcolorada e infantilmente cursi con la nada gratuita intención de ganarse a un público fácil e igualmente cursi que le aplauda y le refuerce su obesión por la fama efímera. Mariana es el más claro ejemplo.
Nosotros hoy estamos felices, pues también estamos al borde de cumplir un año de blog gracias al cardiofilósofo. No nos importa que se rebaje los años en una década (situación evidente dado su estado de senectud), no nos molesta que muestre con orgullo su vehículo extractado de Miami Vice, ni siquiera nos parece tan terrible que quiera llamar la atención con sus viajes a centroamérica o cualquier otro paraíso del comercio aquel. Podemos perdonarle todo: la chaquetilla de plasticuero, el chaleco que le tejieron en Fundación las Rosas, las glándulas sebáceas de su calva que le dan ese toque "brilllllante" en todas sus fotos, que escuche música de segunda como las letanías de Ludovico y que él cree de calidad, la falsa modestia y su deseo de figuración. Sólo nos apena que aún no nos consiga una invitación a cierto blog que cerró sus puertas sólo a algunos, blog que no toleró el ingenio de quienes pueden más y que ahora mora junto a las animitas a la orilla del camino.
¡Felices 61 maestro! en muchas ciudades hoy compramos vinos premium y pizza en tu honor.