Lecciones de filosofía practica 3: Henry David Thoreau.

Muchos, especialmente uno, se preguntan el motivo de nuestra denodada cruzada a favor de la filosofía del corazón y nuestra particular forma de incidir sobre los sujetoss. Nos basamos en las enseñanzas de Henry David Thoreau y principalmente en un ensayo –olvidado por muchos, también por los que abandonaron los estudios de filosofía antes de tiempo- llamado “Desobediencia civil” en el que el autor se adelanta a Melville, Tolstoi y Ghandi, en orden cronologico, en su lucha pasiva contra la voracidad del estado, especialmente en la faceta del pensamiento único. Este pensamiento no solo es preconizado desde el estado de derecho, lo de derecho se puede entender como un eufemismo, sino que pequeños, y muchas veces también mediocres aprendices de sátrapas, se erigen su propia tronera e imitando burdamente a Ortega y Gasset, recordamos a los filósofos aficionados que es un único autor y no dos, se dedican a ejercer el papel de espectador activo del medio, con la única salvedad de que su mediocridad les hace repetir clichés, frases manidas, tópicos aterciopelados y otras baratijas pseudo intelectuales que tratan de venden como pensamientos profundos y, lo que es mas ridículo, como lemas revolucionarios. Son inconsecuentes, incongruentes, incapaces y, sobre todo, indigestos en grado sumo. A diferencia de Thoreau, no abandonaran la vida urbana para volver a la naturaleza y evitar la nociva influencia del estado, no. Presumirán, en su miopía moral, de acudir a restaurantes mediocres, de realizar fotografías con cámaras intencionadamente sobrevaloradas –no hay peor timado que el que trata de que se perpetúe el timo para no ser el único “pringao”-. Los reconoceréis fácilmente, aceptan ostentosos las vanas honras, la edulcolorada vanidad y rechazaran todo tipo de crítica, especialmente la corrosiva, pues en su escasa capacidad de respuesta reconocen un triunfo ajeno que no saben administrar, especialmente por que temen, no sin razon, que el destello vigoroso tape la tenue luz que ellos emanan.
Seguid el ejemplo de Thoreau, convertíos en eremitas de la blogesfera, no caigáis en las redes del sofista de pontín, conservad la capacidad critica e irónica ante la vida, con ese bagaje seréis libres y, a diferencia de los mediocres, inmunes y consecuentes ante la critica. Estimados amigos y visitantes de este blog leed “Walden” y “Desobediencia civil” libros que os harán libres. Asi, y solo asi, no os importara que os baneen en nombre de la verdad.
Y al maestro el deseo que este lunes que viene le vaya mejor.
Respecto a la matanza de Virginia, no nos hagamos los inocentes es otra noticia para que el cibergurú se anote comentarios... ¿a alguien le extraña?
Un saludo a todos de los Pinkies