LA JUSTICIA SEGUN EL FILÓSOFO DEL CORAZÓN

El venerado maestro, el filósofo exsanguine, ha bajado otra vez al terráqueo y fatuo mundo a verter, cual vómito etílico, su enésima sandez. Esta vez, no hay listas pedantes, no hay esnobs y excentos de estilo comentarios enológicos, no. Esta vez el maestro se ha apiadado de la caprichosa de turno. Hay miles de Jean val Jean en el mundo -el maestro no lo sabe, pero es el protagonista de Les Miserables- cuyo delito fue robar para dar de comer a los suyos y la justicia, si es tal, mando a la cárcel sin redenciones, sin presión mediática, sin glamour. Nunca dijo nada a su favor el mahatma zen, tal vez por que ni tienen blogs ni capacidad mediática de elogiar al filósofo del corazón en su magnanimidad. Sin embargo, Paris Hilton es distinta. El maestro astuto como la zorra, sin dobles intenciones, de Samaniego -maestro no lo confunda con Saramago- intuyó el potencial mediático de su defensa y así ha sido. Ha aparecido en El Mercurio, su personal premio Pulitzer -al real nunca va a poder aspirar con su mediocre y previsible prosa- y anuncia ilusionado que le quieren entrevistar. La sociedad chilena deberia reflexionar ante su clase periodística. Entrevistar a alguien simplemente por decir una sandez es bochornoso -freaky para el maestro dado a los anglicismos- en grado sumo. Ademas tiene el apoyo de una tal Mariana cuyo verbo arbóreo no logra esconder su pedantería excelsa.
¡Oh maestro, qué cerca de las vanas honras te encuentras! Cuan mediocre debe ser tu vida que aspiras a la celebridad efímera del vocero repetidor. Apoyar la defensa del glamour que nunca alcanzarás (en especial si continuas con la chaquetilla de cuero, la calva brillante, los pantalones circenses y la camisita negra). Como máximo, si se entera, o no hara caso o como mucho dirá: "Mira en Chile, que no se donde esta, un tipo que se parece a Danny deVitto me ha defendido" y luego se ira a una discoteca a cobrar 100.000 dolares por aparición. Y el maestro, como superTaldo, balbuceará, extasiado, "to to torce años cumplidos".
Maestro, nos divierte tus ansiosas y nauseabundas formas de buscar la celebridad, que no la gloria. Recuerda que cuando mueras, en tu lápida, al igual que un día tu ensuciaste la casa del vate premiado, nosotros escribiremos con el docto cincel: "Aqui yace un bufón, cuya suerte esquiva, le privó de la honestidad, cuyos deseos de celebridad se marchitan como los crisantemos que nadie llevó a su tumba."
Maestro, mahatma, doctor enciclopedico, aun puedes rectificar.
Mariana, eres la campanilla de este Peter Pan, igual de pequeña, menos sabia, menos neuronal, y tan mediocre que no encontramos epíteto para definir tu inefable gilipollez.