Teología del Corazón: El Cielo y el Infierno.
Ooh, baby, do you know what thats worth ? Ooh heaven is a place on earthAsí podría comenzar este émulo de Belinda Carlisle, a la cual el maestro conoció siendo ya un galán maduro el siglo pasado, cuando los ochentas le permitían usar ropa negra amasada, probablemente la misma de hoy en día.
Pero esta vez el maestro se asoma a las vertientes de la Teología del corazón y nos enseña que en su egocéntrico mundo, él ya ha alcanzado el cielo.
Su hipertrofía del yo lo lleva a creerse Dante Allighieri y uno se pregunta si se le morirán todas las Beatrices o él las espanta, posiblemente la única relación con el florentino es que de seguro compartieron las mismas pestes infantiles de la era preantibiótica. Y claro, aunque los dos tienen la misma soledad a uno lo acompaña la gloria eterna de las letras y al cardiofilósofo un gato y un Mac.
Uno entonces comienza a explicarse el porque de estos fracasos amorosos cuando descubre la ansiedad anticipatoria del amante andropausico:
"
Ese miedo a fallar, a fracasar, que a veces me atormenta. No cumplir, faltar, perder. Pero es mío. Y ahí está, medio controlado. Aunque a veces me pasa la cuenta."
Por suerte hoy la industria farmacéutica ha dado solución a miles de hombres con estos mismos temores y así el maestro tiene el problema controlado aunque sea a medias.
Y volviendo a la literatura por enésima vez cita a Cortázar al punto que uno duda si realmente ha leído alguna cosa más en su vida o "Rayuela" es la Biblia de la cardiofilosofía y Coelho la
Sunna de esta nueva
Jihad.
Por si no bastara la autocomplacencia llega a su límite cuando se alegra de seguir pensando lo mismo que hace varios años atrás. Y sus discípulos nos preguntamos: ¿será la falta de autocrítica?, ¿será que la experiencia no le hace mella y persevera en su comportamiento de adolescente sexagenario? ¿o será simplemente que a su edad se alegra de poder acordarse de algo y que la presenilina no le haya dejado estragado el seso?
Verdades insondables del Filósofo del Corazón, tan profundas como su frase aúrea: "La eternidad es para siempre"
Y por último la profesión de fe. Esa que nos habla que el cielo está donde pueda tomar tecito acompañado, como si recordara sus años dorados en los extintos Café Paula o Santos, realidad actual que puede ocurrir en la Fundación la Rosas. Maravilloso universo colmado del mejor final de la filmografía de teleseries como "Los ricos también lloran", "La Madrastra"
o la novela de Corín Tellado:

"
donde tal vez haya un mañana, tal vez pasemos los inviernos abrazados y sintamos la brisa fresca de una noche de verano que se cuela por la ventana, igual que la luz azul de la luna en tu espalda. Tu mundo, el mío, y ese pequeño espacio. El cielo está ahí."
Ciertamente, más allá del
pequeño espacio que el picarón gurú hace referencia; si la cursilería fuera un don de Dios, el maestro ha sido bendecido de manera generosa.